La primera vez que vi un baño seco fue en una visita guiada en la Ecovilla Gaia. Cuando nos mostraron el baño seco alguien dijo: “ay! ¡qué impresión!”, y el guía del lugar nos contó que su hijo (aldeano de nacimiento) vio un baño moderno por primera vez a los nueve años y dijo exactamente lo mismo: “papá, que impresión! Está todo ahí flotando”. Paradigmas, ¿no? ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
Actualmente, los inodoros modernos usan doce litros de agua promedio en cada descarga. Llega hasta ahí con el esfuerzo de plantas potabilizadoras, y luego es nuevamente transportada a plantas de tratamiento de aguas cloacales (en el mejor de los casos). Un despilfarro de energía que muchas veces podría evitarse.


El baño SECO (justamente porque no tiras la cadena, no usa agua ni se conecta a la red de aguas residuales) es una alternativa que puede ser, incluso, mucho más simple a la hora de diseñar tu baño (sobre todo si vivís en una casa). Además de no ser contaminante y ahorrar una enorme cantidad de agua y energía, incluso te da la posibilidad de enriquecer los suelos aprovechando los residuos humanos como fertilizantes naturales de alto rendimiento -previa transformación adecuada de la materia fecal en humus y la orina en fertilizante- (pueden ver más sobre esto en la cuenta de ig: @permapreta).⠀